No hay peor guerra que la jamás realizada;
No hay peor empresa, la que nunca será comenzada;
No hay mayor tragedia, la de haber vivido,
Guardando el recuerdo la muerte de un ser querido.
¿Hay peores sinsentidos que el asirnos a una idea,
Revolucionaria, sin fronteras, aguerrida, sin barreras,
Y creernos en las nubes, y pensarnos inmortales,
Fieles, férreos sin flaquezas, fieros, grandes?
Pero, no hay suspiro tenue más lejano,
El pensar en tus labios, ahora, sin tocarlos,
En sentir tu cuerpo lozano junto al mío,
Y yo tan muerto de emociones, ni te miro.
Mis adentros, profundas superficialidades,
Mi presente, frenando el momento latente,
Me siento como un león aletargado,
Me siento tan lozano aquí tu lado,
¡Mas sin poder expresarlo!
No puedo sentirte mía, no puedo entregarte mi simple vida.
No es buen momento para lamentaciones,
Es hora de entrar de lleno en la acciones.
Me acerco.
Como dos pétalos de inquietante vuelo,
Entregados a la cálida luz de la luna,
Restregándonos raudos, con locura,
En el acto singular, corporal;
En que el amor pasional,
Reniega de lo mundano,
Accede hasta lo divino,
Me hace sentir destinado
A morir en cada uno de tus suspiros.
…
Despierta siempre la mañana,
Tú en tus sueños, yo en el alba
Nos besamos, es la calma,
Somos uno, Somos nada,
Eres Sueño, eres mi vida,
Eres el llanto de mi alegría.
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