martes, 22 de septiembre de 2009

Anónimo





Santiago 22 de Septiembre del 2009


No me culpen por lo que voy a decirles, eso sí, quiero que quede entre nosotros y espero con muchas ganas que no lo divulguen por ninguna parte a la cual visiten, ni sus centros de madres, ni con sus compañeros de cuartos, ni con amigos o familiares, simplemente con nadie a quien le pueda caer mal lo que puedo decir, no vaya a ser cosa de que le den ganas de vomitar o una arritmia cardiaca que los haga despertar y removerse de las tumbas andantes en que han convertido sus cuerpos; Me gusta ir en contra del curso normal de las cosas, no nadar en contra de la corriente, sino más bien, llevarme el río, las piedras, los peces, las olas y cuanto desecho humano que este deambulando por tales lugares, sobretodo los desechos, que en la actualidad, se encuentran en demasía.

Me encantan la críticas, pero me encantan más cuando no están a tono con mi opinión, me encanta escuchar en estas fechas que la gente se vuelva patriótica (al igual que un personaje que conozco, no me considero uno, ni siquiera me acerco al prototipo del chileno bruto, necio, bravo, borracho y pendenciero que se ocupa de conquistar a mujeres esteriotipadas que no cabrían en mi definición), me encanta tanto debido a que comienzan a surgir las réplicas y, mientras observo tal alboroto, me rió y lanzó tal carcajada que logro despertar a mis vecinos, vecinos algo afectados por el despertar de un nuevo día luego de la conmoción que causó en nosotros las fiestas patrias.

En fin, para mí la cueca es un arte, para mí el baile del mismo es un arte, el vino acompaña nuestras comidas, la chicha nuestras veladas y el asado que remuerde la conciencia de tantos hipócritas que defienden a los animales, y digo hipócritas no por su notable labor sino que por el simple hecho de jactarse de eso y de intentar imponerse por sobre los demás, no les resulta caballeros de los verdes cabellos inundados de sangre indiferente.

Y como reaccionario que soy, no por el simple hecho de responder ante cosas establecidas, sólo reaccionario por responder ante el efecto que produce la sangre que penetra por mis venas y salta por los poros en forma de espíritu, que salta por mi boca en forma de palabras ora malintencionadas ora afín a la pasión, desesperación, que vive dentro mío y que he logrado exteriorizar frente a ustedes olvidados chilenos, olvidados hijos del planeta, llámense como les dé la gana, puesto yo nunca olvidare lo que han hecho por mí, me han hecho ver lo cambiado que el mundo está y a lo correcto que debo apuntar.


P.S.: Es verdad que podrían darme ganas de llorar si encendiese la televisión, pero no aún no tengo la suficiente valentía, ni mi orgullo la suficiente austeridad de comenzar a ver en lo que realmente nos hemos convertido, la visión que tengo cada vez que subo a una micro de la desilusión, que camino por las calles de la indiferencia, parecen no ser suficientes.


Me despido, afectuosamente de Nio.

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