lunes, 14 de septiembre de 2009

R.O.S.E.

Es ya tiempo de liberar,

El sentimiento oculto, oscuro aquí en mi pecho;

Dejar fluir el pensamiento,

Palabras dulces de amores y tormento.



Es necesario dejar fluir, libres como el viento, a aquellos inmensos ríos de pasión y locura que bañan las pacíficas costas de mi corazón; Aquellos sentimientos que luchan, incesantemente, contra la lógica de mi razón.

Es tiempo de que tú, ahora, mi adorada lectora, interpretes con ardientes llaves de recuerdo intensos, grabadas en tus penetrantes ojos, que conectados a tu corazón, pueden hacer que tu cuerpo lo oiga, que cada partícula de tu alma lo sienta, como lo estoy sintiendo en estos instantes, que lo que te tengo que decir es más importante que malgastar mi vida encontrándole un sentido, que malgastar mi tiempo buscando la inmortalidad, que desperdiciar mi mente encontrando las respuestas exactas para alivianar mi existir, que huir del cielo para encontrar la muerte, un paso más cerca al lugar en donde estás.

Puedo decir, sinceramente, que estoy seguro de haberme enamorado la mujer que, ante mis ojos y los del mundo entero, más hermosa, más inteligente, más completa, más perfecta, más Mujer por así decirlo, ha sabido encontrar todos sus atributos en las sendas de la realidad, que ha vertido todos su dotes frente a decenas de discípulos que, torpes e ingenuos, han intentado asir parte de tales virtudes, algunos, más insolentes, han tratado de coger la Virtud completa, han tratado de ir tras de usted, mejor ejemplo, aquí tiene a uno.

El amor, sin adentrar tanto en sus filosofías, escapa mucho de ser el verdadero sino logra ser correspondido con la misma intensidad, con el mismo deseo, con la misma lujuria; A pesar de lo impaciente que es, este aguarda en su fría celda, rodeado por impulsos cerebrales que le restriegan el “deber ser” rozando con la moral y las buenas costumbres, el seguir igual, sin cambios, sentado en la comodidad misma, sin intencionar el ser por completo, el ser él mismo; Aguarda por hallar un salida, aguarda por compartir.

La sangre mana vehemente por mis venas mientras el mundo pérfido hace a mi cuerpo sufrir; mi sangre fluye esperando el mundo de ser reanimada por un beso tuyo, de ser compartida y vertida sobre nuestra propia sangre para ser libre, fuerte y feliz; Mis sangre sólo quiere sentirse amada para poder amarte, para poder desearte, para permanecer junto a tu cuerpo, rodeándolo, calentándolo, recordándolo.

Dónde sea que estés en estos momentos, lo qué sea que estés pensando, cómo sea que tu vida la estés llevando, créeme que a tu lado, con un espíritu despierto y atento, estaré; esperando, por el día en que decidas mirarme, darte cuenta que, aún, permanezco aquí…

. . .

Ahí estaré y aquí estoy para decir que, cuando pienso en ti, estoy en plenitud; que, cuando recuerdo que estás viva y que puedo observarte, se expande mi ánimo, se expande tanto que sé que lucharé, así como por las suficientes cosas que he obtenido en mi vida, a costa de el sudor de mi espíritu y de mi verdadera sangre, lucharé; Como la luna intenta , noche tras noche, encender con su ilusión el mal sentir de las mañanas, lucharé, como la tormenta intenta dar, con su respiro de mujer acongojada, un descanso al sol y un suministro para la madre tierra, lucharé; y, para cuando mis fuerza sean polvo, para cuando mi espada se haya convertido en lodo, mis manos confundido con el fuego del reino ígneo, sabré que el fin está cerca, sabré que el fin es inevitable, que el término es cosa de fracciones mínimas de tiempo irreversible, que ya no puedo seguir.


Detendré la lucha, arrojare mi espada, enfundaré mis sueños y volveré a dormir; lejano, allá, en medio del desierto, rodeado por tus animosos brazos, aliviado ante tu canto de valor, bajo la lluvia de tus besos que conscientes, de mis últimos minutos de combate, de vivir, me han querido y han luchado por lo que fui.

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